lunes, 25 de mayo de 2020

Queremos ser dioses. We wanna be gods. 我們想成為神。





Más poder, más posibilidades, más deprisa, más objetos, más consumo.

Queremos convertirnos en seres mejorados, amplificados, modificados, tuneados. Usar todo lo que tengamos al alcance para ello, intoxicarnos de tecnología, de información, de petróleo, de ruido. Llegar más lejos, más alto, más rápido. Conseguir dejar atrás al viejo homo sapiens que no era nada más que una versión prescindible, una versión venida a menos desde aquella caída que le sacó a patadas de un olvidado paraíso y lo sumió en el pecado y en la desesperación.

Ahora todo va a cambiar gracias a las promesas de excelsos gurús que nos venden el cielo a precio de costo y nos llenan la vida de móviles de última generación, tecnología 5G, redes sociales donde nuestra capacidad de relación se multiplica y una realidad virtual hecha de series, grupos de WhatsApp y juegos inmersivos. Tener una identidad multiplicada mola casi tanto como una capacidad de desplazamiento alimentada con gasolina. Todos somos productores y consumidores de contenido por lo que se consigue la cuadratura del círculo, hemos devenido en consumidores y producto al mismo tiempo. Lo terrible es que no nos contaron el verdadero precio de toda esta fiesta: convertirnos en esclavos y arrasar el planeta. Además lo hicieron bien porque casi nadie se dio cuenta pese a que nuestras cadenas eran evidentes y pese a que el planeta no dejaba de mandar señales claras. ¿Cómo íbamos a reconocer el engaño y volver a lo de antes? ¿Quién sería el valiente de renunciar a su coche y a su teléfono móvil?

Tampoco nos acordamos de Aquiles, Atalanta, Edipo, Ícaro, Jasón. Hemos olvidado las advertencias de Hector, Paris, Pandora y Prometeo, las historias de Sísifo, Tiresias, Atlas y Casandra. En sus vidas experimentaron la desmesura y pagaron por ello, porque la hibris griega es castigada por los dioses con pena capital. En nuestro tiempo además parecen reinar la impaciencia, la impiedad, la imprudencia y la vanidad, lo que empeora con mucho la situación y condicionan un colapso civilizatorio irremisible.

Algunos lo han visto pero sus voces no serán oídas. Los potentes auriculares que la sociedad lleva puestos lo impiden; además estamos a otras cosas.







We want to be gods.


More power, more possibilities, live faster, more goods, more consumption.

We want to become improved, amplified, modified beings. We shall use everything we have within our reach to do so, to become intoxicated with technology, with information, with oil, with noise. To go further, higher, faster. To leave behind the old Homo Sapiens who was nothing more than an expendable version, a version that has been in decline since that old fall that kicked him out of a forgotten paradise and plunged him into sin and despair.

Now everything is going to change thanks to the promises of exalted gurus who sell us heaven at a cost price and fill our lives with the latest generation of mobiles, 5G technology, social networks where our ability to relate multiplies and a virtual reality made of TV series, WhatsApp groups and immersive games. Having a multiplied identity is almost as cool as a gasoline powered ability to travel. We are all producers and consumers of content so we square the circle, we have become consumers and product at the same time. The terrible thing is that they didn't tell us the real price of this whole party: to become slaves and wipe out the planet. Besides, they did it well because almost nobody realized it, even though our chains were evident and even though the planet kept sending out clear signals. How could we recognize the deception and go back to what we were doing before? Who would be the brave one to give up his car and his mobile phone?

Nor do we remember Achilles, Atalanta, Oedipus, Icarus, Jason. We have forgotten the warnings of Hector, Paris, Pandora and Prometheus, the stories of Sisyphus, Tiresias, Atlas and Cassandra. In their lives they experienced the excess and paid for it, because the Greek hibris is punished by the gods with capital punishment. In our time, moreover, impatience, impiety, recklessness and vanity seem to reign, which makes the situation much worse and conditions an irreversible civilisational collapse.

Some have seen it but their voices will not be heard. The powerful headphones that society wears prevent this; we are also at other times.






我們想成為神。

自動翻譯,對錯誤感到抱歉。


更多的動力,更多的可能性,更快的生活,更多的商品,更多的消耗。


我們希望成為改良,放大,改良的生物。我們將竭盡所能做到這一點,以陶醉於技術,信息,石油,噪音。要走得更遠,更高,更快。拋棄那隻不過是消耗性版本的老智人,這個版本自那次舊墜落以來一直在下降,使他擺脫了被遺忘的天堂,並使他陷入罪惡和絕望中。


現在,一切都將改變,這要歸功於高貴的大師的承諾,他們以成本價向我們出售了天堂,並用最新一代的移動電話,5G技術,社交網絡來滿足我們的生活需求,使我們能夠關聯多種事物,並擁有電視製作的虛擬現實系列,WhatsApp組和沈浸式遊戲。具有多重身份幾乎和汽油動力旅行一樣酷。我們都是內容的生產者和消費者,因此我們圍成一圈,我們同時成為了消費者和產品。可怕的是,他們沒有告訴我們整個聚會的真正代價:成為奴隸並消滅地球。此外,他們之所以表現出色,是因為即使我們的鏈條清晰可見,即使地球一直發出清晰的信號,也幾乎沒人意識到。我們如何才能識別出這種欺騙並回到我們之前所做的事情?誰會是最勇敢的放棄汽車和手機的人?


我們也不記得阿喀琉斯,亞特蘭大,俄狄浦斯,伊卡洛斯,傑森。我們忘記了赫克托,巴黎,潘多拉和普羅米修斯的警告,西西弗斯,提爾西亞斯,阿特拉斯和卡桑德拉的故事。他們一生中都經歷了過剩並為此付出了代價,因為希臘希伯來文被眾神以死刑懲罰。而且,在我們這個時代,急躁,不虔誠,魯ck和虛榮似乎佔了上風,這使局勢變得更加糟糕,並導致了不可逆轉的文明崩潰。


有些人已經看到了,但是他們的聲音不會被聽到。社會佩戴的強力耳機可以防止這種情況;我們也在其他時間。


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