Mostrando entradas con la etiqueta valores. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta valores. Mostrar todas las entradas

domingo, 23 de febrero de 2020

Medicina, valores y comunicación. Medicine, values and communication. 醫學,價值觀和溝通


Ilustración de Paula Alvear, en el poemario del autor Arconte Enfurecido http://bit.ly/ArconteEnfurecido (Presentación en la biblioteca municipal de Galapagar el jueves 27 de febrero, 19h)




Medicina, valores y comunicación

641 palabras, 2:10 minutos de lectura


La medicina moderna ha conseguido un desarrollo espectacular en el último siglo en paralelo al resto de la sociedad. Espoleada por la ciencia y la tecnología ha conseguido superar ambiciosos objetivos y brilla orgullosa en base a sus logros. Lamentablemente hay una sombra alargada que contiene lastres y amenazas. Las inequidades en salud, el sobrediagnóstico y el sobretratamiento, la yatrogenia, la progresiva dependencia del ciudadano de los sistemas sanitarios son realidades cada vez más presentes.

Por otro lado los sistemas sanitarios privados y los enormes conglomerados de industrias farmacéuticas y tecnológicas basados en lucro buscan intereses que cada vez se alejan más el bien común. Frente a ellos los sistemas sanitarios públicos van lentamente hundiéndose lastrados por la infrafinanciación, los recortes y la sobrecarga crónica de sus profesionales. Todos coinciden en la complejidad de gestionar alternativas pero nadie se atreve a implementarlas. Mientras tanto los sistemas sanitarios públicos van fundiéndose como la mantequilla viendo como se externalizan servicios, se precariza a sus profesionales o se reconvierten y cierran unidades (Salud Pública y demás).

La situación es de bloqueo dado que no hay político que quiera arriesgarse a dar pasos que no tendrán rédito en votos, no hay gestor que se atreva con modelos novedosos, no hay profesional que tenga posibilidad de cambiar el sistema y no hay usuario que no quiera más por menos. 

Por estas razones tal vez haya que mirar el problema desde una nueva perspectiva.

El paradigma actual de las ciencias médicas tiene base científica. Sin embargo asistimos por un lado a una corrupción de la ciencia manipulada por intereses mercantiles y por otro a una búsqueda de mayor eficiencia que se deja de lado factores tan importantes como los humanistas. 

Es cierto que el progreso implica aumentar el beneficio económico y el bienestar, pero si nos atrevemos a meter en la ecuación el progreso ético tendremos que conseguir aumentar la compasión. 

Toca revisar los valores. Y de entre ellos elegir lo más valioso para que nos sirva de brújula y dejemos de vagar perdidos y atontados dentro de mercados que nos aturden con sus mensajes y nos impiden clarificar lo que verdaderamente tiene relevancia para nosotros. La axiología tiene un componente personal y otro social, el primero es íntimo, el segundo público. Hoy los valores sociales están condicionados por los intereses del mercado que domina tanto las esferas económico políticas como las sociales. 

Se beneficia el individualismo y la competencia, “más es mejor”, el consumir todo lo que uno se pueda permitir, el “yo primero, luego los demás”, la bajada de precios aunque se perjudique a los trabajadores productores. El ganador se lo lleva todo y el pez grande se come al chico. Es el mundo que hemos construido con un puñado de conglomerados industriales que cada vez tiene más poder. 

Los servicios sanitarios terminarán abducidos por esos conglomerados que cada vez serán capaces de ofrecerlos a menor coste gracias al uso intensivo de tecnología y a la precarización de los profesionales sanitarios. 

Lo único que puede revertir esta tendencia es la toma de conciencia social del valor de las cosas. ¿Qué valor tiene la salud en mi vida? ¿Cómo me gustaría que me trataran cuando enferme? ¿Quiero relacionarme con máquinas, teleoperadores o profesionales sanitarios estresados o por profesionales que puedan dedicarme el tiempo de atención de calidad que necesito?

Pero ¿qué sociedad será capaz de enfrentar estos retos sin cultura, reflexión y diálogo?. Por eso más que quedarnos en la mera queja, por muy justificada que pueda estar, es cada vez más perentorio favorecer dinámicas que propicien la información correcta, la visión crítica y la toma de conciencia.



La ética, la comunicación y la narrativa pueden servir de ayuda. Conseguir reconvertir la complejidad del debate sanitario en un lenguaje comprensible para la sociedad en general será lo que determine si el barco aguanta o termina hundiéndose. 

Este artículo se publico originalmente en el blog Gestión Clínica Varela





Medicine, values and communication


Modern medicine has achieved a spectacular development in the last century in parallel with the rest of society. Spurred on by science and technology it has managed to overcome ambitious goals and shines proudly on the basis of its achievements. Unfortunately, there is a long shadow that contains burdens and threats. Inequalities in health, overdiagnosis and overtreatment, iatrogeny, the progressive dependence of citizens on health systems are increasingly present realities.

On the other hand, private health systems and the enormous conglomerates of pharmaceutical and technological industries based on profit seek interests that are increasingly distant from the common good. In the face of these interests, public health systems are slowly collapsing due to under-funding, cutbacks and the chronic overloading of their professionals. Everyone agrees on the complexity of managing alternatives but no one dares to implement them. Meanwhile, the public health systems are melting like butter as services are outsourced, professionals working conditions get worse or units are reconverted and closed (Public Health and others).

The situation is one of deadlock, since there is no politician who wants to risk taking steps that will not yield a profit in votes, there is no manager who dares with new models, there is no professional who has the possibility to change the entire system and there is no user who does not want more for less. 

For these reasons, it may be necessary to look at the problem from a new perspective.

The current paradigm of the medical sciences has a scientific basis. However, on the one hand we are witnessing a corruption of science manipulated by commercial interests and on the other hand a search for greater efficiency that leaves aside factors as important as the humanists. 

It is true that progress implies increasing economic benefit and well-being, but if we dare to bring ethical progress into the equation we will have to manage to increase compassion. 

It is time to review values. And from among them we must choose what is most valuable so that it serves as a compass and we stop wandering, lost and dazed, within markets that boggle us with their messages and prevent us from clarifying what is truly relevant to us. Axiology has both a personal and a social component, the former being intimate, the latter public. Today, social values are conditioned by the interests of the market, which dominates both the economic and political spheres. 

Individualism and competition benefit, "more is better", consuming everything one can afford, "me first, then the others", lowering prices even if it is to the detriment of producing workers. The winner takes all and the big fish eats the small one. This is the world we have built with a handful of industrial conglomerates that are increasingly powerful. 

Health services will end up being abducted by these conglomerates, which will be able to offer them at a lower cost thanks to the intensive use of technology and the precarisation of health professionals. 

The only thing that can reverse this trend is the social awareness of the value of things. What is the value of health in my life? How would I like to be treated when I am ill? Do I want to be associated with machines, teleoperators or stressed health professionals or by professionals who can dedicate the time of quality care that I need?

But what society will be able to face these challenges without culture, reflection and dialogue? That is why more than just complaining, no matter how justified it may be, it is more and more urgent to favour dynamics that promote correct information, critical vision and awareness.

Ethics, communication and narrative can help. Turning the complexity of the health debate into a language understandable by society in general will determine whether the ship holds out or ends up sinking. 




醫學,價值觀和溝通

(自動翻譯,對不起,錯誤)

在上個世紀,現代醫學與社會的其他部分同步發展。在科學和技術的刺激下,它成功地克服了雄心勃勃的目標,並在成就的基礎上自豪地閃耀。不幸的是,有一個長長的陰影,其中包含了負擔和威脅。衛生方面的不平等,過度診斷和過度治療,醫源性疾病,公民對衛生系統的逐步依賴日益成為現實。

另一方面,私人衛生系統以及以利潤為基礎的龐大的製藥和技術產業集團尋求的利益與共同利益的距離越來越遠。面對這些利益,由於資金不足,削減和專業人員長期超負荷,公共衛生系統正在緩慢崩潰。每個人都同意管理替代方案的複雜性,但沒有人敢實施。同時,隨著服務外包,專業人員工作條件惡化或單位被轉換和關閉,公共衛生系統像黃油一樣融化(公共衛生等)。

這種情況是僵局之一,因為沒有政治家願意冒險採取不會在選票中獲利的步驟,沒有經理敢於採用新模式,沒有專業人員可以改變整個系統並且沒有用戶願意花更少的錢得到更多。

由於這些原因,可能有必要從新的角度看問題。

當前的醫學範式具有科學依據。但是,一方面,我們目睹了由商業利益操縱的科學的腐敗,另一方面,我們正在尋求更高的效率,而忽略了與人文主義者同樣重要的因素。

的確,進步意味著增加經濟利益和福祉,但是,如果我們敢於將道德進步納入方程式,我們將不得不設法增加同情心。

現在是時候審查價值了。從中我們必須選擇最有價值的東西,以便它充當指南針,並且我們在讓我們迷惑他們的信息並阻止我們弄清與我們真正相關的市場中,不再徘徊,迷路和茫然。價值論具有個人和社會兩個方面,前者是親密的,後者是公眾的。如今,社會價值以市場利益為條件,而市場利益在經濟和政治領域均占主導地位。

個人主義和競爭的好處是,“越多越好”,消耗一個人可以負擔的一切,“首先是我,然後是其他人”,從而降低了價格,即使這損害了生產工人。獲勝者將全部吃掉,大魚將小魚吃掉。這是我們與少數幾家日漸強大的工業集團共同建立的世界。

這些企業集團最終將綁架健康服務,這歸功於技術的廣泛使用和健康專業人員的專業化,它們能夠以較低的成本為他們提供服務。

唯一可以逆轉這一趨勢的是社會對事物價值的認識。健康對我的生命有什麼價值?我生病後想如何治療?我想與機器,遠程操作員或壓力大的醫療專業人員聯繫在一起,還是由可以花費我所需的優質護理時間的專業人員聯繫在一起?

但是,沒有文化,反思和對話,什麼樣的社會將能夠面對這些挑戰?這就是為什麼不僅僅抱怨,無論它有多合理,都越來越迫切希望採用能促進正確信息,批判性視覺和認識的動態。

倫理,溝通和敘事可以提供幫助。將健康辯論的複雜性變成一種社會通常可以理解的語言,將決定這艘船是伸出還是最終沉沒。





martes, 16 de junio de 2015

Medicina basada en ciencia, servicio y creatividad




Hay muchas medicinas y formas de ejercerla. Pese a que la globalización y el pensamiento único nos ofrecen una posibilidad de todos conocida hay alternativas. Y no estamos hablando de usar tal o cual técnica ni de acudir a ningún gurú o nigromante. Se trata de hablar de valores, aquellos que soportan la concepción de salud, enfermedad y de las relaciones que la medicina tiene con estos conceptos y con las personas.

Por poner un ejemplo podríamos decir que en Estados Unidos la medicina es un gran negocio con su correspondiente ánimo de lucro, en Canadá también es negocio que mueve muchísimo dinero pero en este caso no hay lucro, el sistema es entéramente público. Todos los países optan por sistemas sanitarios y concepciones médicas determinadas que constituirán la estructura sobre la que se presten los cuidados.

La reflexión que planteo a estudiantes, personal en formación biosanitaria y también a profesionales sanitarios con experiencia es la siguiente: ¿Es posible una medicina basada en ciencia, servicio y creatividad?

Basarnos en la ciencia implica rigor. Es necesario mantenerse al día en lo que la evidencia científica de calidad nos dice para tratar de mejorar las múltiples decisiones clínicas que tomamos cada día. La presión de la propaganda y las noticias que diferentes lobbies emiten sobre salud, en especial sobre tratamientos farmacológicos ó de otra índole, métodos diagnósticos de vanguardia y adminículos digitales, aplicaciones y programas es enorme. Se necesita mucha prudencia y conocimiento para poder separar el trigo de la paja.

El servicio es una de esas cosas que parece no estar de moda. Nos gustan que nos sirvan pero servir, servir no suele parecernos plato de gusto. Sin embargo la medicina se sitúa muchas veces en la esfera de los servicios públicos y en ese sentido parece sensato rescatar el valor de la palabra. Esto implica tratar de hacer mejor las cosas. La gran dificultad estriba en el choque de las buenas intenciones de unos profesionales que tratan de hacer lo que pueden y una estructura que en muchas ocasiones los maltrata ó les ofrece incentivacion inversa (medra el que no hace y el innovador es castigado).

La creatividad en el mundo de la salud parece reservada para esos pocos que tienen a su disposición grandes laboratorios, ensayos clínicos patrocinados ó tiempo abundante para dedicar a la investigación. Es un gran error. Pequeñas iniciativas creativas dentro de una consulta pueden suponer grandes beneficios para pacientes, profesionales y sistema sanitario. Visibilarlas e incentivarlas debería ser prioridad en el proceloso mundo de la gestión sanitaria que tanta dificultad tiene para salir del despacho y detectar lo que merece la pena apoyar sin ambages.

Todo profesional sanitario tiene su código ético, la mayoría de las veces privado y oculto, otras público y a la vista de todos. Sería interesante que de vez en cuanto le diéramos una manita de pintura y reflexionáramos sobre el mismo. ¿Debemos aceptar sin más el código de valores de la empresa en la que trabajamos? ¿Es posible elegir mejores valores? ¿Podemos hacer las cosas de otra forma?


martes, 25 de febrero de 2014

La importancia de la Equidad en el sistema sanitario


Un pequeño porcentaje de los pacientes consume la mayoría de los recursos sanitarios. Esta regla se aplica a todo el sistema sanitario. A nivel micro, meso y macro, tanto a los grandes hospitales como a las pequeñas consultas de un centro de salud.

¿Existen formas de reequilibrar?  ¿Es posible dedicar recursos sanitarios a quien más lo necesita y no a quien más lo demanda? ¿Esto se incentiva de alguna manera?

La respuesta a las dos primeras preguntas es positiva, la tercera negativa. Es posible desarrollar políticas, métodos de gestión y actividades en consulta y comunitarias para tratar de potenciar la equidad. Lamentablemente no es una prioridad en la agenda de gestores ni políticos. ¿Debería serlo? Pensamos que sí. La equidad sanitaria no debería ser tan solo un eslogan electoral, si no la base del propio sistema sanitario. Cuidar bien al que lo necesita mejora nuestra sociedad globalmente y garantiza que se haga así con nosotros cuando nos toque.

En una consulta de cualquier pueblo o ciudad suele ser más sencillo atender a un joven bien parecido, educado y con buena formación que a una persona muy obesa, desaseada o de conducta tosca. No hay una cultura que facilite a los profesionales sanitarios tomar conciencia de esta realidad. Compartimos un encuentro con el doctor Juan Gérvas en el que se reflexiona sobre este tema y se avanzan propuestas prácticas.






lunes, 4 de marzo de 2013

Carta de un médico curtido a una estudiante de medicina





Creo que es necesario escribirte una letras. Es una vieja deuda.

Puedo decir sin complejos que sé lo que me digo. He navegado los mares sanitarios el tiempo suficiente como para saber que es dura la mar, a la par que muy bella. Esta profesión es un gran privilegio, una enseñanza permanente, una posibilidad de crecimiento. Acompañar el dolor y la dificultad de los demás es una enorme gracia, un voto de confianza que deposita en nuestras manos la intimidad de los demás, su cuerpo, sus heridas, su zozobra. Ese tesoro es capaz de transformarnos en mejores personas, a veces incluso en héroes silenciosos. También puede quemar como la llama, la fina superficie de nuestro corazón. La muerte y el dolor de los demás marchitan las delicadas telas interiores como el sol inclemente la piel del cuello del que labra la tierra. Son muchos los que caen en el camino, traspasados por el abatimiento, la falta de sentido o el mero cansancio existencial.

Si pudiera sugeriros una ruta elegiría sin duda la de la compasión. Pero no la que surge de la emoción superficial, sino la que brota de la pura conciencia del momento presente, de uno mismo, del que nos acompaña en el camino.

Te llenarán la alforja de datos y saberes, guárdalos bien pero recuerda que la verdadera sabiduría se esconde en los demás, y los grandes maestros no serán siempre los que ocupan las cátedras sino las personas que te provean de entusiasmo, inspiración o ejemplo vital.

Trata de rodearte de buscadores con los ojos brillantes, aquellos que siguen las huellas de la virtud, del hacer bien las cosas. Desconfía de los que medran sin escrúpulos y compiten sin cesar. Uno de los verbos más potentes que conozco es compartir, si lo conjugas a menudo te será de grandísima ayuda. También rescata el agradecimiento y la sonrisa. Son cosas que sabemos pero se nos olvidan fácilmente. La palabra gracias es la llave más potente, después del nombre personal de los que tienes cerca, no tengas pudor en pronunciarlos todo lo posible.

Permite que la poesía brote de tu hontanar. Decir cosas bonitas deja un poso de paz al que las dice, y ten por seguro que colegas y pacientes agradecerán unas gotas de belleza y humor en la amarga bebida que la vida a veces pone en sus manos.

No seré nunca un maestro, tan solo un colega con algo más de experiencia que tú. No sigas por lo tanto mis numerosos errores personales, pero sí la luz de mi mirada, una luz que no me pertenece, un resplandor que busca rescatar lo mejor de nosotros.






Como gratitud a los 200 estudiantes que en el VI Congreso de Educación Médica compartieron conmigo sus hermosas miradas expectantes.

sábado, 12 de mayo de 2012

Estos son mis valores



El grupo de ética de Camfyc escribió hace unos años un documento que me encanta y que suscribo enteramente. Es un itinerario de valores para el médico, un mapa. Lo he hecho mio y lo comparto con mis pacientes desde hace tiempo. Hoy lo vuelvo a releer para no olvidarme nunca. Y no perderme.



                                                                                        

Cómo médico de familia me comprometo a ejercer bajo los siguientes valores.                                                                             
…haciendo de la atención a su salud el centro de mi interés profesional
…respetando su dignidad, su derecho a decidir, su intimidad y guardando secreto de la información que conozco sobre su persona
…tratándolo con calidez, estimación y cortesía, procurando comprender sus emociones y mantener la serenidad en los momentos difíciles
…dándole información clara y sincera de sus problemas de salud, las opciones, riesgos y beneficios previsibles y mi consejo, atendiendo sus necesidades y creencias
…no actuando sin información adecuada, ni recomendando acciones poco probadas, de utilidad o seguridad dudosas o que aporten más riesgo que beneficio
…tratando a todas las personas con el mismo interés y haciendo buen uso de los recursos de que dispongo para el conjunto de ciudadanos
…manteniendo al día mis conocimientos, consultando a otro profesional de confianza cuando sea necesario, y evitando que otros intereses personales alteren este compromiso

(Tomado del Grupo de bioética de la Sociedad Catalana de Medicina Familiar y Comunitaria).


 cuadro de Iman Maleki




 ¿QUÉ MÉDICO QUIERO SER?

                     


1ª Un médico que trate pacientes, no enfermedades. Que adapte los síntomas a la circunstancia individual del paciente y lo haga partícipe en las decisiones relativas al tratamiento de sus enfermedades.

2ª Un médico que adopte una aproximación crítica y sea capaz de ejercer su profesión en circunstancias de ambigüedad e incertidumbre.

3ª Un médico comunicativo y empático, capaz de establecer una excelente relación con su enfermo y ganar su confianza.

4ª Un médico responsable individual y socialmente, consciente de los límites de la medicina y capaz de comunicar a sus pacientes lo inevitable de la enfermedad y de la muerte.

5ª Un médico capaz de tomar buenas decisiones tanto para el enfermo como para el sistema sanitario, es decir, que sepa conciliar los costes y los beneficios.

6ª Un médico capaz de liderar un equipo médico y que evite la fragmentación de la atención sanitaria.

7ª Un médico competente, capaz y seguro.

8ª Un médico honesto y digno de confianza quien mediante la adecuada transparencia resuelva los conflictos de intereses derivados de las influencias externas.

9ª Un médico que sepa reconocer sus errores y trabaje para mejorar su forma de asistencia. 

10ª Un médico que sea ejemplo de profesionalismo. Que sin renunciar a los derechos de disfrutar del merecido descanso y de una vida familiar digna, asuma su profesión con sentido vocacional que impregne todas las facetas de su vida.
Adaptado del libro El médico del futuro

Doy las gracias a  los estupendos profesionales que lo forman. No lo hice en su dia, lo hago ahora que ya conozco a varios :)

Marisa Rubio. 

Ramon Morera. 

Carme de Castro. 

Maria José Fernandez de Sanmamed. 

Miquel Reguant. 

Joan Atmetlla. 

Roser Marquet. 

Eva Peguero. 

Albert Planes. 

martes, 1 de febrero de 2011

Milagros




"El milagro no es caminar sobre el agua. El milagro es caminar sobre la tierra verde en el presente, para apreciar la belleza y la paz de la que se dispone ahora."

Thich Nhat Hanh



Tratar de vivir esto como profesionales sanitarios y de compartirlo con nuestros pacientes es un reto prioritario. Reconocer que este milagro está en nuestras manos nos puede abrir muchas posibilidades. 




martes, 25 de enero de 2011

De dioses y hombres



La coherencia es uno de esos valores que tienen brillo propio. Es quizá por eso tan preciada, por su rareza. En la reciéntemente estrenada película De dioses y hombres se cuenta la historia de los monjes del monasterio de Tibhirine en Argelia secuestrados y asesinados en 1996. Una historia de coherencia.

En consulta me encuentro con muchas historias de coherencia que no salen en la prensa ni en la televisión. La mujer que cuida a su marido con enfermedad neurológica crónica. El caballero con un proceso tumoral, que aguanta el tipo al máximo para no agobiar a su familia. La señora que sufre violencia de género y que pese a no saber qué hacer con su vida, se desvive por sus hijos...


Me encantaría que los profesionales sanitarios fuéramos más coherentes y que nuestros gestores sanitarios no nos lo pusieran tan difícil.

La historia que nos cuenta la película que encabeza el post tal vez nos ayude a recordar que todo en la vida se reduce a una cuestión de valores. La pregunta ¿qué es lo más importante? sigue teniendo enorme vigencia.


miércoles, 3 de noviembre de 2010

¿Susto o muerte? cómo acercar la muerte a los niños



Al comenzar noviembre, la fiesta de todos los Santos es una oportunidad para reflexionar acerca de la muerte. Este año mis hijos no se disfrazaron de Halloween ni salieron a la calle a pedir golosinas. Les tocó ser testigos de la muerte de su bisabuelo y a mi me dio la oportunidad de acompañarles en esta gran lección vital.

En nuestra sociedad globalizada y edulcorada parece que la muerte ha sido guardada en un armario. "Es poco comercial, fea y desagradable, mejor la quitamos del escaparate", en su lugar nos disfrazaremos de brujas, pondremos calabazas con velas en las casas e iremos al cine a ver una peli de miedo... Así nos va.

El proceso de morir nos puede ofrecer una gran enseñanza a todos, adultos y niños. Pero requiere mirar de frente. A los niños se les suele quitar del medio, "no es conveniente para ellos", "mejor que no lo vean", "al hospital no pueden ir"... todos conocemos estas razones. El hecho de que en muchos casos la muerte se confine al hospital, aleja esta aun más de los niños. Cada persona ha de poder decidir dónde quiere morir, en casa con su médico de cabecera cerca o en un hospital rodeado de tecnología (que poco podrá aportar ya). Pero en todos los casos un niño necesita saber, su visión del mundo estará incompleta si no tiene integrado de qué va eso de la muerte. Y creanme que un niño tiene capacidad suficiente para entender, si se le sabe acompañar.

La enfermedad terminal, la agonía, el momento de morir, el velatorio, el entierro, el funeral... son fases de un proceso en el que una familia despide a un ser querido y enfrenta un duelo en comunidad, juntos. Los niños aportan mucha luz en esos momentos, aportan sentido, aportan alegría. Y pueden encontrar respuestas que para ellos son fundamentales. ¿Por qué están todos tristes?, ¿qué significa esto?... formularán miles de preguntas; algunas podrán ser respondidas, otras no. Pero en todos los casos podrán ser escuchados y acompañados.

Nuestra sociedad parece vivir sin que la muerte existiese y eso es un error, nos hace arrogantes y prepotentes, poco respetuosos con la naturaleza y con los demás. La muerte es esencial para comprender la vida, nos aporta humildad y realismo, conciencia de finitud y alegría por la vida. Es un componente esencial del sentido que cada cual dé a la vida.

No sé si habré sabido responder bien a mis hijos, pero me siento agradecido de que hayamos podido vivir la experiencia de despedir a su bisabuelo juntos.