Estos son mis valores, pero si no le gustan tengo otros…
Este año el congreso del grupo Comunicación y Salud de Semfyc ha sido especial. De alguna forma siempre lo son, es uno de los superpoderes de este congreso de formato alternativo y sin publicidad industrial, auspiciado por uno de los grupos más creativos y abiertos a lo humano del mundo de la medicina. Llevo años acudiendo y participando, habitualmente con un taller original que junto a la Dra Isabel Núñez preparamos con mimo y ofrecemos en exclusiva sin que haya réplicas posteriores. Esta forma de trabajar espolea a su vez nuestra creatividad y nos abre a temas y posibilidades nuevas cada año.
En esta ocasión no preparamos taller. No pudimos. Francesc Borrell me abrió la posibilidad de participar en una mesa sobre valores junto a, nada más y nada menos, Marc Antoni Broggi, presidente de la fundación Letamendi, y Victoria Camps, probablemente la filósofa española contemporánea más importante.
Ante la exigencia de esta invitación no tuve más remedio que replegar velas y centrarme en exclusiva al comprender al instante la importancia del asunto. Meter una mesa de valores en un congreso médico es parecido a colocar la traca final de las Fallas en el Senado. Porque dentro de la complejidad que afrontamos a diario en los centros de salud casi todos sabemos de la crisis institucional, profesional y social que padecemos pero pocos imaginamos el calado de la crisis de valores que fluye por debajo y pocos ven. Superpónganlo si quieren a a cualquier ámbito social. ¿Y esto por qué? Apuntó tres razones de la muchas que hay:
1. Ceguera axiológica. Nos cuesta ver y nombrar los valores. Ya nos resulta difícil con las emociones. Los valores son todavía más etéreos.
2. Burbujas éticas y morales. La sociedad tiende a colocarnos dentro de burbujas que compartimos con personas parecidas. En el mundo virtual somos etiquetados según gustos, creencias, valores y actitudes. Posteriormente nos agrupan para recibir información y mensajes que refuercen nuestra condición y nos opongan a grupos de rivales.
3. Crisis narrativa. La mezcla de verdad y mentira, los mensajes reforzadores de identidad que recibimos, la polarización del discurso que impide el diálogo y la confrontación tranquila, la aceleración social que dificulta la reflexión, la pérdida de palabras y la simplificación del discurso y el pensamiento… hacen que el mundo de los valores sea cada vez más ajeno.
Por todo esto no queda más remedio que tomarnos el tema en serio y repasar nuestro valores personales y la jerarquía de los mismos. Para ello no hay mejor pregunta que autoformularse que: ¿qué es lo más importante para mi? Y tratar de desvelar aquello que valoro más y en consecuencia tiene capacidad de orientarme en la vida. Si no somos capaces de responder otros lo harán por nosotros. Así ha sido siempre. Tras responderla pueden desdoblar la pregunta y aplicarla también al ámbito estrictamente profesional. Verán que interesante.
La fundación Letamendi que impulsó la iniciativa es una rara avis del mundo de la salud por sus propuestas de gran calidad que animan las humanidades y favorecen que los que nos dedicamos a la salud recordemos que en nuestra labor hay más aspectos de interés además de la ciencia. Tanto su revista como el blog de propuestas están en abierto, accesibles de forma gratuita por quien desee beber de sus inmensas fuentes. Llevo años recomendándola y lo seguiré haciendo.
Tras las dos horas de la mesa, a la que acudieron unas 90 personas, siguió una jornada trepidante con múltiples talleres y una presentación nocturna del congreso con doblete del propio Francesc Borrell que nos regaló una conferencia delicatesen sobre arte con colofón musical de copla catalana de sorpresa. Al día siguiente otra buena traca de talleres que culminó con la tradicional cena de clausura. No comentaré mucho más del congreso que es la segunda propuesta de Semfyc a nivel nacional, con más de 400 inscritos. Un esfuerzo con la misión de transmitir una llama de luz y de sentido de profesional a profesional. Bien por Josep María Bosch y el equipo organizador.
Podrán echar un vistazo a las propuestas en la web del congreso y si desean mi presentación la tendrán en mi blog y en breve en formato de artículo. Les animo a que indaguen en el tema.
Communication and Values in Healthcare
This year, the congress of the Communication and Health group of Semfyc has been special. In some way, they always are—it’s one of the superpowers of this alternative-format congress, free from industrial advertising, and supported by one of the most creative and human-focused groups in the world of medicine. I’ve been attending and participating for years, usually with an original workshop that Dr Isabel Núñez and I carefully prepare and offer exclusively, without any subsequent repeats. This way of working, in turn, spurs our creativity and opens us up to new topics and possibilities each year.
This time, we didn’t prepare a workshop. We couldn’t. Francesc Borrell offered me the chance to take part in a panel discussion on values alongside none other than Marc Antoni Broggi, president of the Letamendi Foundation, and Victoria Camps, arguably the most significant contemporary Spanish philosopher. Faced with the weight of this invitation, I had no choice but to batten down the hatches and focus entirely on it, immediately grasping the importance of the matter. Introducing a discussion on values into a medical congress is akin to setting off the grand finale of the Fallas fireworks in the Senate. Because amid the daily complexity we face in health centres, almost all of us are aware of the institutional, professional, and social crises we endure, yet few imagine the depth of the crisis of values flowing beneath, unnoticed by most. Overlay this onto any social sphere if you like. And why is this? I pointed out three of the many reasons:
1. *Axiological blindness.* We struggle to see and name values. Emotions are already hard enough; values are even more ethereal.
2. *Ethical and axiological bubbles.* Society tends to place us in bubbles alongside like-minded people. In the virtual world, we’re labelled according to tastes, beliefs, values, and attitudes, then grouped to receive information and messages that reinforce our condition and pit us against rival groups.
3. *Narrative crisis.* The blend of truth and lies, the identity-reinforcing messages we receive, the polarisation of discourse that prevents dialogue and calm confrontation, the social acceleration that hinders reflection, the loss of words, and the simplification of discourse and thought—all make the world of values increasingly alien.
For all these reasons, we have no choice but to take the topic seriously and review our personal values and their hierarchy. There’s no better question to ask ourselves than: *What matters most to me?* And then try to uncover what I value most, which, in turn, has the power to guide me in life. If we can’t answer this, others will do it for us. That’s how it’s always been. After answering, you can extend the question and apply it to the strictly professional sphere too. You’ll see how interesting it gets.
The Letamendi Foundation, which spearheaded the initiative, is a rare gem in the healthcare world due to its high-quality proposals that enliven the humanities and remind those of us in healthcare that our work involves more than just science. Both its journal and its blog of ideas are freely accessible, open to anyone who wishes to drink from their vast wells of wisdom. I’ve been recommending it for years and will continue to do so.
After the two-hour panel, attended by nearly 90 people, the day continued with an exhilarating lineup of workshops and a night-time congress presentation featuring a double act from Francesc Borrell himself, who treated us to a delicate lecture on art, capped off with a surprise musical finale of Catalan *copla*. I won’t say much more about the congress, which is Semfyc’s second national event, with over 400 attendees. It’s an effort with a mission to pass a flame of light and meaning from professional to professional. Well done to Josep María Bosch and the organising team.
You can take a look at the proposals on the congress website, and if you’d like my presentation, it’ll be on my blog and soon available as an article. I encourage you to delve into the topic.

健康中的沟通与价值观
今年,Semfyc沟通与健康小组的会议格外特别。某种程度上,这些会议总是如此,这是这个非传统形式、不含工业广告的会议的超能力之一,它由医学界最具创造力和关注人性的小组之一主办。我多年来一直参加并参与其中,通常与伊莎贝尔·努涅斯医生一起精心准备并独家提供一个原创研讨会,之后不会有任何重复。这种工作方式反过来激发了我们的创造力,每年为我们打开新的主题和可能性。
这一次,我们没有准备研讨会。我们做不到。弗朗塞斯克·博雷尔为我提供了与莱塔门迪基金会主席马克·安东尼·布罗吉,以及可能是当代西班牙最重要的哲学家维多利亚·坎普斯一起参与关于价值观的圆桌讨论的机会。面对这个邀请的高要求,我别无选择,只能收起风帆,全神贯注于此,立即意识到这件事的重要性。在医学会议中引入价值观讨论,就像在参议院放响法雅节的最后烟花。因为在卫生中心每天面对的复杂性中,我们几乎都知道我们所遭受的制度、专业和社会危机,但很少有人能想象到在其下流动的、鲜为人见的价值观危机的深度。如果你愿意,可以将其叠加到任何社会领域。这是为什么?我指出了众多原因中的三个:
1. **价值盲症**。我们很难看到和命名价值观。情绪已经够难的了,价值观更加虚无缥缈。
2. **伦理与价值泡沫**。社会倾向于将我们置于与相似人群共享的泡沫中。在虚拟世界中,我们根据喜好、信仰、价值观和态度被贴上标签,随后被分组,以接收强化我们状态并将我们与对立群体对立起来的信息和消息。
3. **叙事危机**。真假混杂,我们接收到的强化身份的信息,阻碍对话和冷静对峙的言论两极化,妨碍反思的社会加速,词汇的丧失以及话语和思想的简化……所有这些都使价值观的世界变得越来越陌生。
基于所有这些原因,我们别无选择,只能认真对待这个话题,重新审视我们的个人价值观及其层级。为此,没有比自问更好的问题了:“对我来说最重要的是什么?”然后尝试揭示我最珍视的东西,进而有能力在生活中指引我。如果我们无法回答这个问题,别人会替我们回答。一直都是如此。回答之后,你可以将这个问题延伸并应用到严格的职业领域。你会发现这多么有趣。
推动这一举措的莱塔门迪基金会是健康领域中的一颗稀有明珠,因其高质量的提议而活跃于人文领域,提醒我们这些从事健康工作的人,我们的工作不仅仅是科学。其杂志和提案博客均免费开放,任何希望从其丰富的知识源泉中汲取的人都可以访问。我多年来一直在推荐它,今后也将继续如此。
在近90人参加的两个小时圆桌会议之后,当天继续进行了一系列激动人心的研讨会,以及夜间的会议展示,弗朗塞斯克·博雷尔亲自上阵,为我们献上了一场关于艺术的精致讲座,并以惊喜的加泰罗尼亚民谣音乐作为结束。我不会多说这个会议,这是Semfyc的第二个全国性活动,吸引了超过400名与会者。这是一项旨在将光明和意义的火炬从专业人士传递给专业人士的努力。向约瑟普·玛丽亚·博什和组织团队致敬。
你可以在会议网站上查看这些提案,如果你想要我的演讲内容,它将在我的博客上发布,并很快以文章形式提供。我鼓励你深入研究这个话题。
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