jueves, 5 de agosto de 2021

Perdidos. Lost. 丢失




Como en algún programa televisivo la humanidad parece perdida en una isla desierta. En ese tipo de realities un grupo de chicos y chicas jóvenes son desplazados a algún entorno paradiásico para que se busquen la vida, liguen y enreden. Las cámaras tomarán buena nota de la acción para una audiencia ávida de carnaza. 


En el mundo real pasa lo mismo, hemos permitido que las redes sociales publiciten nuestras vidas mientras tratamos de triunfar. Algo que casi nadie consigue y que suele destrozar tanto al que aparentemente gana como a los que aparentemente pierden. El éxito es la nueva fiebre del oro. Una pandemia que pese a no ser infecciosa es terriblemente virulenta. Da igual que el planeta no aguante tanto despropósito, para triunfar hay que correr más rápido que los demás y quemar gasolina y vida pisando a fondo el acelerador. 


Los jóvenes se están empezando a dar cuenta que esta loca carrera no lleva a ningún sitio. Sin trabajo, sin poder independizarse por no acceder a vivienda propia, sin posibilidad en muchos casos de tener hijos… el panorama es todo menos idílico. Y no podemos negar que correr corren, pero tampoco garantizar que llegarán donde quieren. 


Por otro lado los que tienen trabajo también están acelerados, demasiado. Es casi imposible encontrar a alguien que no se sienta explotado, sobrecargado o agotado en el desempeño de sus obligaciones laborales. Los horarios infinitos, la normalización de realizar el trabajo de varios y la sobrecarga progresiva se han normalizado. No quedan fuerzas para tener una vida privada calidad mínima ni para cuidar en condiciones de niños o mayores. Las cifras de natalidad están en mínimos, las residencias de ancianos en máximos. Y los que tienen mascotas las dejan solas la mayoría del día. 


Estamos perdidos de nosotros mismos. Los referentes de las generaciones anteriores han desaparecido. Los antiguo sistemas éticos y creenciales fueron sustituidos por enormes rótulos  y pantallas gigantes que prometen paraísos artificiales que manan bebidas refrescantes y placeres sin límite. El viejo Dios de nuestros mayores fue asesinado por un mercado que no quiere saber nada de lo que huela a transcendencia enfocado como está en adorar al dios dinero que siempre ha sido el de la inmediatez. 


Y como el dinero es el que otorga hoy la felicidad, a él rinden pleitesía todos los poderes del mundo y detrás de ellos toda la sociedad. En contraprestación vivimos perdidos, al no tener un norte al que mirar reina la confusión. Y en ese rio revuelto ganan los pescadores que lo tienen muy fácil para pescar en sus redes a todos los incautos que nadan por el rio en permanente tormenta de movimientos. 


Desde mi consulta de medicina general soy testigo de las fatigas y catástrofes vitales que mis pacientes me comparten. En pocos sitios se vierte tanto dolor, sufrimiento y dificultad como aquí, especialmente en estos días en los que nadie parece tener tiempo para escuchar en condiciones el malestar del otro. Por eso tengo claro que la sanidad que conocíamos ha colapsado. Cada día que pasa me obligan a atender a más pacientes y en consecuencia dedicarles menos tiempo. La medicina lenta de nuestros abuelos ya no existe. ¿Quién la custodiará? ¿Quedará un resto en algún sitio?


Miro la negra noche y veo a Saturno en el sur y a un murciélago trajinandose la cena. Desde niño me gusta mirar el cielo tanto de día como de noche. Y en esta oscuridad entrego mis cuitas y desvelos confiando que el nuevo día traiga la suficiente luz para seguir caminando. 









Lost

Like in some TV shows, humanity seems lost on a desert island. In this type of reality show, a group of young boys and girls are sent to some paradisiacal environment to make a life for themselves, flirt, and get involved. The cameras will take good note of the action for an audience hungry for fodder. 

In the real world it's the same, we have allowed social media to advertise our lives while we try to succeed. Something that almost no one succeeds at and it tends to destroy both the apparent winners and the apparent losers. Success is the new gold rush. An old
 pandemic that, although not infectious, is terribly virulent. It doesn't matter that the planet can't take so much nonsense, to succeed you have to run faster than everyone else and burn petrol and life by putting the pedal to the metal. 

Young people are beginning to realise that this mad race is going nowhere. Without a job, unable to become independent because they don't have access to their own home, without the possibility in many cases of having children... the outlook is anything but idyllic. And we cannot deny that they are running, but neither can we guarantee that they will get where they want to go. 

On the other hand, those who have jobs are also in a hurry, too much. It is almost impossible to find someone who does not feel exploited, overburdened or exhausted in the performance of their work duties. Endless schedules, the normalisation of doing the work of several people and the progressive overload have become normalised. There is no strength left to lead a private life of minimum quality or to take care of children or the elderly. Birth rates are at an all-time low, old people's homes are at an all-time high. And those who have pets leave them alone most of the day. 

We are lost to ourselves. The reference points of previous generations have disappeared. The old ethical and belief systems have been replaced by huge billboards and giant screens promising artificial paradises gushing with refreshing drinks and limitless pleasures. The old God of our elders has been murdered by a market that wants nothing to do with anything that smacks of transcendence, focused as it is on worshipping the god of money, which has always been the god of immediacy. 

And since it is money that grants happiness today, all the powers of the world pay obeisance to it, and behind them the whole of society. In return, we live lost, with no north to look towards, confusion reigns. And in this turbulent river, the fishermen win, as they have an easy time catching in their nets all the unwary who swim the river in a permanent storm of movements. 

From my general practice clinic, I am a witness to the fatigue and vital catastrophes that my patients share with me. There are few places where so much pain, suffering and difficulty is poured out as here, especially in these days when nobody seems to have time to listen properly to the discomfort of others. That is why it is clear to me that the healthcare we used to know has collapsed. With each passing day I am forced to see more patients and consequently spend less time with them. The slow medicine of our grandparents no longer exists. Who will take care of it? Will there be a remnant left somewhere?

I look at the black night and see Saturn in the south and a bat swallowing its dinner. Since I was a child I like to look at the sky both day and night. And in this darkness I surrender my troubles and sleeplessness trusting that the new day will bring enough light to keep on walking. 







丢失

自动翻译,抱歉有错误。

就像在一些电视节目中,人类似乎迷失在一个荒岛上。在这种类型的真人秀节目中,一群年轻的男孩和女孩被送到一些天堂般的环境中,为自己创造生活,调情,并参与其中。摄像机将为渴望获得素材的观众很好地记录下这些行动。

在现实世界中也是如此,我们在努力成功的同时,也让社交媒体为我们的生活做了广告。这是几乎没有人成功的事情,它往往会摧毁明显的赢家和明显的输家。成功是新的淘金热。一种大流行病,虽然没有传染性,但毒性非常强。地球承受不了这么多的废话,这并不重要,要想成功,你必须比别人跑得更快,通过踩油门来燃烧汽油和生命。

年轻人开始意识到,这场疯狂的竞赛没有任何进展。没有工作,无法独立,因为他们没有自己的家,在许多情况下,没有生孩子的可能......前景不是田园诗般的。而且我们不能否认他们正在运行,但我们也不能保证他们会到达他们想要去的地方。

另一方面,那些有工作的人也很着急,太着急了。几乎不可能找到一个在履行工作职责时不感到被剥削、负担过重或疲惫的人。无休止的日程安排,做几个人的工作的常态化,以及逐渐超负荷的工作已经成为常态化。没有力量去过最低质量的私人生活,也没有力量去照顾孩子或老人。出生率处于历史最低水平,老人院处于历史最高水平。而那些有宠物的人在一天中的大部分时间都让它们独处。

我们对自己迷失了方向。前几代人的参考点已经消失了。旧的道德和信仰体系已被巨大的广告牌和巨大的屏幕所取代,这些广告牌和屏幕承诺人造天堂涌现出清爽的饮料和无限的快乐。我们老一辈的上帝已经被一个市场谋杀了,这个市场不希望与任何具有超越性的东西有任何关系,它专注于崇拜金钱之神,而金钱之神一直都是即时性的。

既然今天是金钱赋予了幸福,那么世界上所有的权力都向它致敬,在它们背后是整个社会。作为回报,我们活得很迷茫,没有北方可寻,混乱不堪。在这条湍急的河流中,渔民们赢得了胜利,因为他们很容易在他们的渔网中捕捉到所有不小心的人,这些人在河流中游动的时候,永远都是暴风雨。

从我的全科医生来看,我是我的病人与我分享的疲劳和生命灾难的见证者。很少有地方能像这里一样倾泻出如此多的痛苦、苦难和困难,尤其是在这个似乎没有人有时间好好倾听别人的不适的时代。这就是为什么我清楚地知道,我们过去所知道的医疗保健已经崩溃了。随着时间的推移,我被迫看更多的病人,因此花在他们身上的时间越来越少。我们祖祖辈辈的慢药已经不存在了。 谁来照顾它? 会不会在某个地方留下残余?

我看着黑夜,看到土星在南方,一只蝙蝠正在吞下它的晚餐。我从小就喜欢看天空,无论是白天还是晚上。在这黑暗中,我交出了我的烦恼和失眠,相信新的一天会带来足够的光亮来继续行走。



martes, 27 de julio de 2021

Reiniciar la sanidad. Restarting healthcare. 重新启动医疗保健。

 


Durante la pandemia la sanidad ha recibido ayudas en forma de parches. Primero se buscaron mascarillas y medidas de protección debajo de las piedras. Debería de haber existencias pero no las había. Luego se buscaron servicios de salud pública, debería haberlos pero no eran suficientes. Más tarde se buscaron UCIS y respiradores, las que había se habían quedado cortas. 


Una de las lecciones aprendidas es que no estamos preparados para la catástrofe. Y deberíamos darnos cuenta puesto que vivimos en la época de las catástrofes.


Por otro lado hemos de constatar los profesionales de la sanidad se han visto sobrecargados al límite durante mucho tiempo. ¿Cuánto es posible estirarlos?


Los anuncios de auxilio por sobrecarga que los profesionales de Atención Primaria llevamos lanzando a nuestros jefes y a la sociedad no han sido escuchados. En este momento estamos en una fase de ineficiencia estructural. El exceso de presión asistencial disminuye la resolubilidad, eficiencia y calidad de la atención, empeora la seguridad del paciente, aumenta la ley de cuidados inversos y deja de atender adecuadamente a los más enfermos o vulnerables. 


La situación de tensión es tal que el malestar de los profesionales es máximo. Si rara vez ha habido consenso entre ellos imagínense ahora. Multiplíquenlo incluyendo los niveles de media y alta gestión. Los políticos aducirán que no hay más recursos para sanidad pero no moverán un dedo para hacer los cambios estructurales que necesariamente serán políticamente costosos por impopulares. Y con más parches la situación es imposible que mejore, el objetivo lleva mucho tiempo siendo que el cadáver no huela mucho para que pase al siguiente.


El mayor problema es que va a llegar el momento en que el muerto se nos desmorone como arena. Ya estamos viendo signos evidentes, los médicos jóvenes se marchan de la sanidad pública o abandonan las especialidades o destinos más ingratos. El número de plazas “de difícil cobertura” no deja de crecer. Los médicos mayores cada vez están más quemados o en modo supervivencia, lo que empeora más si cabe los resultados asistenciales, aguantando como pueden hasta la jubilación. Que por cierto en los próximos años será masiva con la salida del sistema de un 25% de los efectivos, que no tendrán reemplazo. 


Algunos interesados dicen que digitalizando el sistema se arreglará todo. Otros venden imaginativas soluciones de gestión que prometen mejoras. Incluso alguno defiende que los apaños con la gestión privada son una solución. El hecho es que no se puede devolver la salud a un enfermo grave con bebedizos a base de refresco. Pero nadie se atreve a aplicar un desfibrilador que inyecte gran cantidad de energía en poco tiempo. Nos tiembla la mano con solo pensarlo. Y el paciente en parada cardiaca se nos va. 


Hemos fracasado en el mantenimiento del modelo. Los sistemas complejos requieren de permanentes labores de mantenimiento que implican cuidar desde los sistemas de información hasta las necesarias convocatorias de oposiciones anuales. Si no se cuidan bien se estropean con mucha facilidad y rapidez y la avería consecuente es terriblemente cara. Y así vamos, acumulando ineficiencias, ineficacias y averías. La factura es tan elevada que ningún partido político se atreve a afrontarla prefiriendo la ruin y cobarde estrategia de no hacer nada y que pague el siguiente. 


La sociedad no es consciente de la situación. De momento las colas no son excesivas y las cosas parecen funcionar como siempre. Uno acude al centro de salud o al hospital y milagrosamente no tiene que pagar, eso es lo bastante increíble como para no hacer más preguntas. Por eso casi nadie se implica en la defensa de una sanidad pública que aparentemente sigue gozando de buena salud aunque el dictamen experto haya certificado hace tiempo la agonía. Bastantes problemas tenemos ya para incluir la sanidad…


Sin embargo lo que veremos los siguientes meses es un bloqueo de la Atención Primaria que aumentará gasto y trasladará la saturación primero a las urgencias y luego a los hospitales que volverán a ver crecer sus listas de espera como la espuma. Volverán las colas. Quien quiera rapidez que vaya al seguro privado de salud que ya paga un tercio de la población de Madrid, eso que llaman libertad. Dos velocidades, dos sanidades, dos Españas. 








Restarting healthcare.


During the pandemic, the spanish health care systems has been patched up. First, masks and protective measures were sought under the rocks. There should have been stocks, but there were none. Then public health services were sought, there should have been, but there were not enough. Later, we looked for ICUs and respirators, which were in short supply. 


One of the lessons learned is that we are not prepared for catastrophe. And we should realise this because we live in the age of catastrophes.


On the other hand, we have to note that health professionals have been stretched to the limit for a long time. How far can they be stretched?


The announcements of relief from overload that we primary care professionals have been making to our bosses and to society have gone unheeded. At the moment we are in a phase of structural inefficiency. Excess care pressure reduces the resolubility, efficiency and quality of care, worsens patient safety, increases the law of reverse care and fails to adequately attend to the sickest or most vulnerable. 


The situation of tension is such that the unease of the professionals is at its peak. If there has rarely been consensus among them, imagine now. Multiply this to include middle and senior management levels. Politicians will argue that there are no more resources for health but they will not lift a finger to make the structural changes that will necessarily be politically costly and unpopular. And with more patches, the situation cannot possibly improve; the aim has long been for the corpse not to smell too much so that it can move on to the next one.


The biggest problem is that the time will come when the dead body will crumble like sand. We are already seeing obvious signs, with young doctors leaving the public health service or abandoning the most thankless specialities or destinations. The number of "difficult to fill" posts is growing all the time. Older doctors are increasingly burnt out or in survival mode, which makes the results of their care even worse, and they are hanging on as best they can until retirement. In the next few years, by the way, this will be massive, with 25% of the workforce leaving the system without replacement. 


Some stakeholders say that digitising the system will fix everything. Others sell imaginative management solutions that promise improvements. Some even argue that private management arrangements are a solution. The fact is that you can't restore a seriously ill person to health with soft drink-based drinks. But no one dares to use a defibrillator that injects a large amount of energy in a short time. Our hands tremble at the thought of it. And the patient in cardiac arrest leaves us. 


We have failed to look after the model. Complex systems require permanent maintenance work that involves taking care of everything from information systems to the necessary annual competitive examinations. If they are not well looked after, they break down very easily and quickly, and the consequent breakdown is terribly expensive. And so we go on, accumulating inefficiencies, ineffectiveness and breakdowns. The bill is so high that no political party dares to face it, preferring the dastardly and cowardly strategy of doing nothing and letting the next one pay. 


Society is not aware of the situation. For the moment the queues are not excessive and things seem to work as usual. You go to the health centre or hospital and miraculously you don't have to pay, that's incredible enough not to ask any more questions. That is why hardly anyone is involved in the defence of a public health system that is apparently still in good health even though expert opinion has long since certified its death throes. We already have enough problems to include the health system...


However, what we will see in the coming months is a blockage of primary care, which will increase spending and transfer saturation first to the emergency department and then to the hospitals, which will once again see their waiting lists grow like wildfire. The queues will return. Those who want speed should go for private health insurance, which is already paid for by a third of the population of Madrid, that thing some call freedom. Two speeds, two health systems, two Spains. 








重新启动医疗保健。


自动翻译,抱歉有错误。



在大流行病期间,保健工作一直在进行修补。首先,在岩石下寻找口罩和保护措施。应该有库存,但没有。 然后寻求公共卫生服务。然后寻求公共卫生服务,本来应该有的,但没有足够的服务。后来,我们寻找ICU和呼吸机,这些设备都很紧缺。


其中一个教训是,我们没有为灾难做好准备。我们应该意识到这一点,因为我们生活在灾难的时代。


另一方面,我们必须注意到,卫生专业人员长期以来一直被压榨到极限。 他们能被压榨到什么程度呢?


我们初级保健专业人员一直在向我们的老板和社会宣布缓解超负荷工作的消息,但却无人理睬。目前,我们正处于结构性低效的阶段。过度的护理压力降低了护理的可解决性、效率和质量,恶化了病人的安全,增加了反向护理的法则,并且不能充分照顾到最生病或最脆弱的人。


紧张的情况下,专业人士的不适感达到了顶峰。如果他们之间很少有共识,那么现在可以想象。乘以这个数字,包括中层和高层管理水平。政客们会争辩说,没有更多的资源用于健康,但他们不会动一根手指头来进行结构性的改变,而这种改变必然是政治上昂贵的、不受欢迎的。而随着更多的补丁,情况不可能得到改善;长期以来,我们的目标是让尸体不要闻到太多的气味,以便它可以继续下一个。


最大的问题是,时间一到,死人的身体就会像沙子一样碎裂。我们已经看到了明显的迹象,年轻的医生离开了公共卫生服务部门,或者放弃了最无益的专业或目的地。"难以填补 "的职位数量一直在增加。老年医生越来越焦头烂额,或者处于生存状态,这使得他们的护理结果更加糟糕,他们在退休前都在尽力坚持。顺便说一下,在未来几年,这将是大规模的,25%的劳动力将离开系统而不被替换。


一些利益相关者说,将系统数字化将解决一切问题。另一些人则出售富有想象力的管理解决方案,承诺会有改进。有些人甚至认为,私人管理安排是一种解决办法。事实是,你不可能用软饮料为主的饮料让重病患者恢复健康。但是没有人敢于使用在短时间内注入大量能量的除颤器。一想到这个,我们的手就会颤抖。而心脏骤停的病人离开了我们。


我们没能维持这一模式。复杂的系统需要长期的维护工作,包括照顾到从信息系统到必要的年度竞争性考试的一切。如果它们没有得到很好的照顾,它们就非常容易和迅速地发生故障,而随之而来的故障是非常昂贵的。就这样,我们继续前进,积累低效、无效和破损。这笔账单是如此之高,以至于没有一个政党敢于面对它,他们更愿意采取卑鄙懦弱的策略,即什么都不做,让下一个人付出代价。


社会并不了解这种情况。目前,排队人数并不多,事情似乎照常进行。你去保健中心或医院,奇迹般地不用付钱,这已经很不可思议了,不需要再问什么了。这就是为什么几乎没有人参与捍卫公共卫生系统的原因,尽管专家意见早已证明它的死亡阵痛,但该系统显然仍处于健康状态。我们已经有足够的问题,包括卫生系统...


然而,在未来几个月里,我们将看到的是初级保健的堵塞,这将增加支出,并将饱和度首先转移到急诊室,然后转移到医院,医院将再次看到其等待名单像野火一样增长。队列将返回。那些想要速度的人应该去购买私人健康保险,马德里三分之一的人口已经支付了这种保险,他们称之为自由。两种速度,两种卫生系统,两个西班牙。





domingo, 4 de julio de 2021

El precio de la energía. The price of energy. 能源的价格。




Maldecimos cuando vemos que nos suben el precio de la luz o de la gasolina y mucho más cuando nos las ponen ambas, junto al gas, en máximos históricos. Pero es que estamos haciendo historia al abrir una época de desastres naturales auspiciados por la mano del hombre con una economía basada en el petróleo que será muy caro transformar.


Pero yo quería hablar de otra energía. Esa que se requiere para escribir un poema, una carta, pintar algo o componer una canción. Esa con la que nos atrevemos a caminar por una senda nueva o empezar a leer un libro de un género desconocido para nosotros. Y ahora díganme por favor, ¿cuándo hicieron alguna de las cosas que acabo de enumerar?


Para investigar, crear, aprender o generar algo nuevo necesitamos inspiración y fuerza. Sin ganas y energía nos mantenemos en un nivel vital de subsistencia que nos mantiene a flote dando círculos, sin avance ninguno. La corriente de distracciones nos sostiene y de este modo vamos por la vida agarrados a la tabla de salvación de nuestra pantalla personal que nos ayuda a aguantar el tedio mientras esperamos el autobús, nos desplazamos, hacemos cola o incluso cuando trabajamos, estamos en familia o (tristemente) cuando invitamos a nuestra pareja a comer fuera.


La sociedad del cansancio que habitamos se está quedando sin energía vital mientras las otras no tienen más remedio que cotizar en máximos. Malos tiempos para la lírica y para todo lo demás. Para salir de esta trampa será preciso darnos cuenta de dónde estamos atrapados y qué nos impide el movimiento. Y luego tener el valor de quitarnos el alambre para salir corriendo. Como sociedad tengo mis dudas de que se pueda conseguir. A nivel individual puede que sí, pero requerirá un proceso interior de autoconocimiento y silenciación junto a una gran dosis de valor. Ahora bien el que no lo consiga seguirá con el agua al cuello, cada vez más alta me temo. Y no esperen mucha ayuda al respecto, al mercado le interesa tenernos precisamente así. Dense prisa en despertar y corran, que el último apague la luz.






The price of energy.


We curse when we see the price of electricity or petrol go up, and even more so when they are both, along with gas, at record highs. But we are making history by opening an era of man-made natural disasters with an economy based on oil that will be very expensive to transform.


But I wanted to talk about another energy. That which is required to write a poem, a letter, paint something or compose a song. The one with which we dare to walk down a new path or start reading a book of a genre unknown to us. And now please tell me, when did you do any of the things I have just listed?


To research, create, learn or generate something new we need inspiration and strength. Without desire and energy we remain at a vital level of subsistence that keeps us afloat going in circles, with no progress. The stream of distractions sustains us and so we go through life clinging to the lifeline of our personal screen that helps us endure the tedium while waiting for the bus, commuting, queuing or even when we are at work, with our family or (sadly) when we invite our partner to eat out.


The society of tiredness we inhabit is running out of vital energy while the others have no choice but to go through the roof. Bad times for the lyric and for everything else. To get out of this trap we need to realise where we are trapped and what is preventing us from moving. And then have the courage to take off the wire to run away. As a society I have my doubts that this can be achieved. On an individual level it may be, but it will require an inner process of self-knowledge and silencing along with a great deal of courage. However, those who do not succeed will continue to be in deeper and deeper trouble, I fear. And don't expect much help in this respect, it is in the market's interest to have us just like that. Hurry up and wake up and run, let the last one turn out the light.




Wassily Kandinsky, círculos.




能源的价格。



自动翻译,抱歉有错误。


当我们看到我们提高了光或汽油的价格时,我们就会咒骂,而当我们把它们和汽油一起放在历史高位时,就会咒骂得更厉害。但是,我们正在创造历史,开启了一个由人类之手赞助的自然灾害的时代,其经济基础是石油,转型的成本将非常高。


但我想谈一谈另一种能量。写诗、写信、画画或作曲所需的那部分。有了它,我们才敢走一条新路,或开始阅读一本我们不知道的体裁的书。现在请告诉我,你什么时候做过我刚才列举的任何一件事?


为了研究、创造、学习或产生新的东西,我们需要灵感和力量。如果没有欲望和能量,我们就会停留在一个重要的生存水平上,使我们漂浮在圈子里,没有任何进展。分心之流支撑着我们,因此我们在生活中紧紧抓住个人屏幕这条生命线,帮助我们在等车、通勤、排队,甚至在工作、与家人在一起或(可悲的是)邀请伴侣出去吃饭时忍受乏味。


我们所居住的疲惫社会正在耗尽元气,而其他人却别无选择,只能以最大限度报价。对这首词和其他一切来说都是糟糕的时代。为了摆脱这个陷阱,有必要认识到我们被困在哪里,是什么阻止我们前进。然后有勇气脱下电线逃跑。作为一个社会,我对能否实现这一目标表示怀疑。在个人层面上可能是这样,但这需要一个自我认识和沉默的内在过程,以及大量的勇气。然而,那些没有实现的人将继续陷入困境,而且恐怕会越来越高。也不要指望在这方面有什么帮助,市场对我们的兴趣就是如此。赶快醒过来,跑起来,让最后一个人关上灯。





sábado, 26 de junio de 2021

No es serio este cementerio. This cemetery is not serious. 这个公墓并不严肃。





Desde que recibí mi esquela esta semana estoy dándole vueltas al asunto de la salvación. Algo que no puedo evitar dado mi carácter reflexivo, la generosa educación que me proveyeron mis padres y mis raíces filosóficas y cristianas.


Estar muerto no es tan descansado como imaginaba, la consulta sigue de lo más animada y las malas noticias del cementerio se suceden, menos presupuesto, promesas de avalanchas de médicos jubilados y el verano que ya está aquí dejándonos en cuadro dado que los muertos seguimos teniendo la costumbre de veranear.


Tampoco es tan descorazonador. Cuando se llega a este estado uno comprende que hay pocas cosas importantes, o tal vez solo una: estar sano y salvo. De la salud no hablaré hoy pero sí de lo que puede significar estar a salvo. Y consultados mis teólogos de cabecera me dicen que las instituciones no pueden salvarse, como toda organización viva nacen, crecen y mueren. En el proceso suelen llevarse por delante a todo aquel que se interpone en su camino siguiendo la falacia de que conviene que muera uno para el bien del resto, algo completamente falso y deshumanizado.


Miro a mi alrededor y veo a compañeras y compañeros tratando de salvarse. Unos se inmolan por sus ideales, otros abandonan el barco, algunos se refugian en el pasotismo o el cinismo, otros gritan y lloran. Muchos siguen adelante como pueden, soportando el peso de un trono de Semana Santa con la imagen de algún crucificado sobre sus hombros en carne viva. Yo como estoy completamente muerto me tomo la libertad de elevarme por el aire buscando un poco de frescor y claridad de mente. Termino comprendiendo que eso de la salvación no se puede conseguir del todo de manera individual por muchos paraísos virtuales que unas y otros quieran inventarse. Nadie salvará a la institución y nadie se salvará solo. ¿Pero entonces qué camino nos queda?


Llegados a este punto solo cabe apelar al milagro, entendido no como una transgresión de las leyes naturales sino como una toma de conciencia de un curso de acción que sea a la vez correcto y humano. Y la única manera de resucitar a un muerto es con fe y confianza, algo que como sabemos es difícil cuando el cadáver ha empezado a apestar. “Lázaro, sal fuera” fueron las palabras que recordaron al muerto que la vida no está en la soledad de la fosa sino en la presencia de los vivos. Tal vez tengamos que imitarlo y salir un poco de este cementerio en el que nos han metido políticos, gestores, ciudadanía e incluso nosotros mismos. Salir a la sociedad, a nuestros pueblos y barrios. Contar lo que pasa y organizarnos con la comunidad. Replantearnos los equipos por completo asumiendo una autonomía que no nos deberían haber quitado y reformular por entero los roles profesionales y la asistencia sanitaria teniendo en cuenta los medios y limitaciones. Habrá que aprender a dejar de hacer muchas cosas y a decir no a lo superfluo e innecesario, por incómodo que nos resulte poner límites tanto a los que vengan a nosotros como a nuestros gestores. Habrá que secarse las lágrimas y asumir que nos queda camino por andar, porque mientras haya vida hay esperanza, y esta es precisamente el ingrediente sagrado que nos sacará de la fosa. 







This cemetery is not serious.



Ever since I received my obituary this week I have been pondering the question of salvation. Something I can't help given my reflective nature, the generous upbringing my parents provided and my philosophical and Christian roots.


Being dead is not as restful as I had imagined, the clínicas practice is still as lively as ever and the bad news from the cemetery comes one after the other, less budget, promises of an avalanche of retired doctors and the summer that is already here leaving the staff in half given that we dead people are still in the habit of summering.


It is not so disheartening either. When you get to this stage you realise that there are few things that are important, or perhaps only one: to be safe and sound. I won't talk about health today, but I will talk about what it means to be safe. And my favourite theologians tell me that institutions cannot be saved, like all living organisations they are born, grow and die. In the process they tend to take down anyone who stands in their way, following the fallacy that it is good for one to die for the good of the rest, something completely false and dehumanised.


I look around me and see comrades trying to save themselves. Some immolate themselves for their ideals, others abandon ship, some take refuge in passivity or cynicism, others scream and cry. Many carry on as best they can, bearing the weight of a Holy Week throne with the image of some crucified person on their shoulders in the flesh. I, being completely dead, take the liberty of soaring through the air in search of a bit of freshness and clarity of mind. I end up realising that salvation cannot be achieved entirely on an individual basis, no matter how many virtual paradises one or the other may want to invent. No one will save the institution and no one will save themselves alone, but then what is the way forward?


At this point we can only appeal to the miracle, understood not as a transgression of natural laws but as a realisation of a course of action that is both right and humane. And the only way to raise the dead is with faith and trust, which as we know is difficult when the corpse has begun to stink. "Lazarus, come out" were the words that reminded the dead man that life is not in the solitude of the grave but in the presence of the living. Perhaps we need to imitate him and get out of this cemetery in which politicians, managers, citizens (and even ourselves) have put us. To go out into society, into our towns and neighbourhoods. Tell what is happening and organise ourselves with the community. To completely rethink our teams, assuming an autonomy that should not have been taken away from us, and to completely reformulate our professional roles and healthcare, taking into account our means and limitations. We will have to learn to stop doing many things and to say no to the superfluous and unnecessary, however uncomfortable it may be to set limits both for those who come to us and for our managers. We will have to dry our tears and accept that we still have a long way to go, because as long as there is life there is hope, and this is precisely the sacred ingredient that will pull us out of the pit. 








这个公墓并不严肃。


机器翻译,如有错误,请见谅。


自从本周收到我的讣告后,我就一直在思考救赎的问题。鉴于我的反思天性,我父母提供的慷慨教养,以及我的哲学和基督教根基,有些事情我不能不说。


做死人并不像我想象的那样安逸,实践还是一如既往的热闹,来自墓地的坏消息接踵而至,预算减少,退休医生雪崩的承诺,鉴于我们这些死人还有过夏的习惯,已经到来的夏天把我们留在了画面中。


它也不是那么令人沮丧。当你达到这种状态时,你会意识到没有什么事情是重要的,或许只有一件:健康和安全。我今天不谈健康,但我要谈一谈安全的含义。当我咨询我所选择的神学家时,他们告诉我,机构不能被拯救,就像所有的生物组织一样,他们出生,他们成长,他们死亡。在这个过程中,他们倾向于打倒任何阻挡他们的人,遵循这样的谬论:一个人为了其他人的利益而死是好的,这是完全错误和非人性的东西。


我环顾四周,我看到同志们都在努力自救。有些人为了自己的理想而自焚,有些人弃船而去,有些人在被动或愤世嫉俗中避难,有些人则尖叫和哭泣。许多人尽其所能地进行着,在肉体上肩负着某个被钉死的人的形象,承受着圣周宝座的重量。我,已经完全死了,冒昧地在空中翱翔,寻找一点新鲜感和清醒的头脑。我最终明白,救赎不可能以完全个人的方式实现,无论一个人或另一个人想发明多少个虚拟天堂。没有人会拯救这个机构,也没有人会单独拯救自己,但那样的话,未来的路该怎么走?


在这一点上,我们只能求助于奇迹,它不是被理解为对自然法则的违背,而是被理解为对一种既正确又人道的行动方案的认识。而复活一个死人的唯一方法是用信心和信任,正如我们所知,当尸体开始发臭时,这是很困难的事情。"拉撒路,出来 "这句话提醒了这个死人,生命不在坟墓的孤寂中,而在活人的面前。也许我们必须模仿他,从政治家和经理人把我们放在的这个墓地里走出来一点。走向社会,走进我们的城镇和邻里。告诉大家正在发生的事情,并与社区一起组织自己。重新思考团队,完全承担起不应该被夺走的自主权,重新制定整个职业角色和保健,同时考虑到手段和限制。我们必须学会停止做许多事情,并对多余和不必要的事情说不,无论为那些来找我们的人和我们的管理者设定限制是多么的不舒服。我们将不得不擦干眼泪,假设我们还有很长的路要走,因为只要有生命就有希望,而这恰恰是将我们拉出坑的神圣成分。










miércoles, 23 de junio de 2021

¿Zombis o resucitados? Zombies or resurrected? 僵尸还是复活的?




En los últimos meses la narrativa de la Atención Primaria ha virado hacia la parte oscura del arco cromático. Es cierto que nunca habíamos estado tan mal, pero también lo es que estamos atravesando la primera megapandemia que nos ha tocado vivir a esta generación. Esta semana me ha llegado la campaña de un sindicato certificando la muerte de la Atención Primaria. No es la primera vez que se certifica pero sí lo es de la aparición de esquelas funerarias como la que ilustra este artículo. He de reconocer que en algún momento de debilidad he compartido ese diagnóstico pese a que si nos ponemos técnicos no es una tarea sencilla. La muerte de una organización tan grande y compleja implicaría la afectación de un número mayor de centros de salud y de profesionales. Lo que sí parece evidente es que en los dos últimos años han aumentado los centros en llamas, aquejado de una sobrecarga crónica por ausencias de personal no suplidas y repartidas al resto de compañeros durante meses. 

Podríamos decir que un equipo de Atención Primaria puede funcionar como un semáforo en condiciones de normalidad (verde), sobrecarga ligera (amarillo) y sobrecarga grave (rojo). El problema es el aumento de los que están en rojo. Nos haría falta un observatorio de Atención Primaria a nivel de cada Comunidad y a nivel nacional. Sin datos no hay paraíso ni forma de gestionar ni plantear mejoras. Las gerencias de AP son las que tienen esta responsabilidad independientemente de que profesionales, sociedades científicas, colegios profesionales o sindicatos pudieran unirse para hacer el suyo. 

Si aceptáramos que la Atención Primaria está muerta lo siguiente sería asumir que sus profesionales hemos devenido en zombis, ni profesionalmente vivos ni muertos, es decir trabajando a medio gas. Se acabó la cartera de servicios y el contrato programa tal y como conocíamos por ser incompatible con una agenda que asume pacientes de otros profesionales o que excede un número de visitas muy alto de forma continua. 

¿Tiene futuro una organización en la que sus profesionales se sienten zombis o trabajando en un barco que se hunde, o directamente en un cadáver? parece ser que no. Estas narrativas si bien son elocuentes, también son causticas y tóxicas al producir desesperanza, agobio y ansiedad. 

Si asumimos que la organización ha muerto quizá tengamos que darnos un golpe de pecho, llorarlo y seguir caminando. El necesario duelo no nos lo quita nadie. Pero hay que seguir. Por eso puede sernos útil considerar la opción a una narrativa de resurrección, que si bien no se vislumbra en el horizonte de la organización (porque es de noche) tal vez podamos ir tanteando a nivel individual y en pequeños grupos por pura supervivencia. Si parece ser cierto que "mientras hay vida hay esperanza" será bueno buscar algo de luz entre tanta tiniebla. Y luces hay. Basta mirar a la medicina de familia rural o a los centros de salud que pese a la tormenta siguen trabajando ofertando una asistencia clínica, familiar y comunitaria dignas. Es fundamental darnos permiso para aceptar que la luz de los que puedan aportar ilumine a los que por sus circunstancias naveguen a oscuras. 

¿Hacen falta cambios? ¿hacen falta mejoras? sabemos que sí y también que probablemente tarden. Por eso no podemos hundirnos ni seguir tragando tanta agua. La queja es lo que tiene, uno abre la boca y no puede evitar que las olas la llenen de agua salada. Nos toca elegir, o seguimos bailando el baile loco de los zombis basado en queja y exabruptos o nos pasamos al de los que optan por una nueva narrativa, signifique eso lo que cada cual considere. 






Ilustración de la dra. Mónica Lalanda



Zombies or resurrected?


In recent months the Primary Health Care narrative has veered towards the dark side of the chromatic arc. It is true that we have never been so bad, but it is also true that this is the first megapandemic that this generation has had to live through. This week I received a campaign from a trade union certifying the death of Primary Care. It is not the first time that it has been certified, but it is the first time that funeral notices such as the one that illustrates this article have appeared. I must admit that in some moments of weakness I have shared this diagnosis despite the fact that if we get technical it is not a simple task. The death of such a large and complex organization would imply the involvement of a larger number of health centers and professionals. What does seem evident is that in the last two years there has been an increase in the number of centers on fire, suffering from a chronic overload due to staff absences that have not been made up for and have been distributed to the rest of the colleagues for months. 

We could say that a primary care team can function as a traffic light with normal conditions (green), light overload (yellow) and severe overload (red). The problem is the increase of those in red. We would need a Primary Care observatory at the level of each Community and at the national level. Without data there is no paradise and no way to manage or propose improvements. The PC managers are the ones who have this responsibility, regardless of whether professionals, scientific societies, professional associations or unions could join forces to do theirs. 


If we were to accept that Primary Care is dead, the next step would be to assume that its professionals have become zombies, neither professionally alive nor dead, that is, working at half speed. The portfolio of services and the program contract as we knew them are over because they are incompatible with an agenda that takes on patients from other professionals or that exceeds a very high number of visits on a continuous basis. 


Does an organization in which its professionals feel like zombies or working on a sinking ship, or directly on a corpse, have a future? It seems not. While these narratives are eloquent, they are also caustic and toxic, producing hopelessness, overwhelm and anxiety. 


If we assume that the organization has died, we may have to beat our chest, mourn it and keep walking. No one can take away the necessary mourning. But we must go on. That is why it may be useful for us to consider the option of a resurrection narrative, which although it is not on the horizon of the organization (because it is night), perhaps we can begin to feel it out at an individual level and in small groups for pure survival. If it seems to be true that "while there is life there is hope" it will be good to look for some light among so much darkness. And there is light. It is enough to look at rural family medicine or local health centers that despite the storm continue to work offering decent clinical, family and community care. 


Do we need changes? Do we need improvements? We know that we do and we also know that it will probably take time. That is why we cannot sink or continue to swallow so much water. Complaining is what happens when you open your mouth and you can't stop the waves from filling it with salt water. We have to choose, either we continue dancing the crazy dance of the zombies based on complaints and outbursts or we switch to the dance of those who opt for a new narrative, whatever that means. 





Ilustración de la dra. Mónica Lalanda




僵尸还是复活的?


机器翻译,如有错误,敬请原谅。


最近几个月,初级保健的叙述已经偏向于色度弧的黑暗面。我们从未如此糟糕过,这是事实,但这也是我们这一代人经历的第一次大流行病。本周我收到了一个工会的运动,证明初级保健的死亡。这不是第一次认证,但却是第一次出现像本文所说明的葬礼通知。我必须承认,在一些软弱的时刻,我分享了这一诊断,尽管如果我们从技术上讲,这并不是一个简单的任务。这样一个庞大而复杂的组织的死亡,将意味着有更多的卫生中心和专业人员参与。似乎很明显的是,在过去两年中,火烧眉毛的中心数量有所增加,由于工作人员缺勤,长期超负荷工作,几个月来一直被分给其他同事。

我们可以说,一个初级保健团队可以在正常(绿色)、轻度超载(黄色)和严重超载(红色)的条件下发挥交通灯的作用。问题是穿红衣服的人增多。我们需要在每个社区和国家层面上建立一个初级保健观察站。没有数据就没有天堂,也没有办法进行管理或提出改进。AP的管理者是那些有这个责任的人,无论专业人士、科学协会、专业协会或工会可以加入来做他们的工作。


如果我们接受初级保健已经死亡的说法,接下来就会认为其专业人员已经成为僵尸,既没有专业的生命力,也没有死亡,也就是以半速工作。我们所知道的服务组合和方案合同已经结束,因为它们与从其他专业人员那里接收病人或连续超过非常多的访问量的议程不相容。


一个其专业人员感觉像僵尸或在一艘沉船上工作,或直接在一具尸体上工作的组织有前途吗? 似乎没有。虽然这些叙述是雄辩的,但它们也是苛责和有毒的,产生无望、不知所措和焦虑。


如果我们假设该组织已经死亡,我们可能不得不拍拍胸脯,为它哀悼,继续行走。没有人可以夺走必要的哀悼。但我们必须继续下去。这就是为什么我们考虑复活叙事的选择可能是有用的,虽然它不在组织的地平线上(因为它是夜晚),也许我们可以为了生存而开始在个人层面和小团体中感受它。如果 "只要有生命就有希望 "这句话看起来是真的,那么在这么多的黑暗中寻找一些光亮就好了。而且有光。只要看看农村的家庭医学或保健中心,尽管有暴风雨,它们仍然继续工作,提供体面的临床、家庭和社区护理。


我们是否需要改变? 我们是否需要改进? 我们知道我们需要,我们也知道这可能需要时间。这就是为什么我们不能下沉或继续吞下这么多水。抱怨是当你张开嘴,却无法阻止海浪将盐水灌进嘴里时发生的事情。这取决于我们的选择,要么我们继续在抱怨和爆发的基础上跳僵尸的疯狂舞蹈,要么我们转向选择新生活的人的舞蹈,不管这对我们每个人意味着什么。



viernes, 18 de junio de 2021

La búsqueda de una nueva narrativa sanitaria. The search for a new health narrative. 寻找一种新的健康叙事。

 




En el mundo sanitario se nos quebró la narrativa. Han sido muchos años abusando de palabras, documentos, reuniones y powerpoint. Es cierto que políticos, profesionales y ciudadanos hicimos valer nuestros derechos, gritamos y defendimos nuestra propia verdad en un diálogo de besugos en los que faltó muchísima escucha. También que no quisimos aceptar un naufragio evidente pese a las evidencias.

Tantos golpes recibió la sanidad que la misión, visión y los valores de la organización se rompieron, llevándose por delante a muchos sanitarios que acabaron quemados y otros muchos pacientes que murieron por covid o patologías no suficientemente atendidas. 

Pese a todo el reto está pendiente: convertir una sanidad sólida, de vieja escuela y gran inercia, en una líquida, flexible y adaptada a los tiempos que corren. 

El problema es que el mercado quiere a los pacientes como meros consumidores de recursos sanitarios y a los sanitarios como industriosos proveedores,  lo que convierte a los sistemas sanitarios en cadenas de montaje donde al final unos y otros somos simples peones movidos cada vez más velozmente. Sin embargo el sistema público no puede aguantar una demanda de servicios que tiende al infinito con unos recursos cada vez más menguados. Recursos humanos que se deshumanizan por la sobrecarga creciente fundiéndose lentamente como un bloque de hielo que alguien sacó del frigorífico. 

En esas estábamos cuando la pandemia hizo saltar por los aires los goznes sanitarios al someter a una presión imposible unos recursos ya bastante dañados. 

Y ahora ¿cómo reconstruimos la narrativa sanitaria? 


La desesperanza y las heridas causadas en los profesionales no facilitarán que estos lideren el proceso. Los políticos seguirán a los suyo con vistas al corto plazo de las siguientes elecciones. Y con la ciudadanía será difícil contar, mareada como está con tanto frente abierto y engañada por desaprensivos que anuncian zanahorias cuando lo que de verdad ofrecen son los palos de la desfinanciación. Unas pocas manifestaciones de protesta no moverán el agua del molino.

Serán necesarias muchas voces, mucha escucha y mucha entereza. Precisaremos de silencio para poder reflexionar y aportar creatividad e ideas. 

Por mi parte, como médico de familia (descalzo), me gustaría aportar que el sistema debería focalizarse en lo más importante que a mi juicio es la relación sanitario-paciente. Algo delicado y sutil pero con la suficiente fuerza como para servir de punto de apoyo de cualquier palanca estructural y tecnológica que gusten usar. 

Y a la hora de aportar valor tener claro que el paciente no puede ser convertido en mero consumidor pasivo de recursos. La salud no es un producto, por mucho que al mercado le interese. También pediría que los profesionales no fuéramos meros productores de servicios sanitarios, lo que nos convierte en piezas de cadenas de montaje infinitas que deshumanizan tanto al clínico como a los que pasan por sus manos. Es fundamental que ayudemos a aportar sentido a la narrativa del paciente, para que este pueda integrar su tiempo de enfermar, su catástrofe vital y sus emociones en su autobiografía sin tener que delegarla en productos y servicios sanitarios que no tendrán jamás la potestad de hacerlo en su lugar. 

Este rescate de la dimensión narrativa de la salud y la enfermedad del paciente por un lado y del rol facilitador del sanitario por otro puede ser la semilla desde la que pueda generarse una nueva narrativa institucional que en este momento está en ruinas.

No es todo una cuestión de recursos. Estos son importantes, no lo voy a negar, pero no nos podemos quedar solo ahí. Hay que mirar más lejos y recordar que las palabras y las narrativas tienen mucho poder. Si fueron capaces de levantar pirámides en medio del desierto o de llevar al hombre a la luna lo serán también ahora si decidimos usarlas para renovar nuestras zozobrantes instituciones. 






The search for a new health narrative. 


In the National Health system, the narrative has broken down. We have spent many years abusing words, documents, meetings and powerpoints. It is true that politicians, professionals and citizens asserted our rights, we shouted and defended our own truth in a separe dialogue in which there was a great lack of listening. It is also true that we did not want to accept an obvious shipwreck despite the evidence.

So many blows were dealt to healthcare that the mission, vision and values of the organisation were shattered, taking with them many health workers who ended up burned and many other patients who died from covid or pathologies that were not sufficiently attended to. 

Despite all this, the challenge remains: to convert a solid, old-school, inertial healthcare system into one that is liquid, flexible and adapted to the times. 

The problem is that the market wants patients to be mere consumers of healthcare resources and healthcare providers to be industrious suppliers, which turns healthcare systems into assembly lines where in the end we are all just pawns moved at ever increasing speed. However, the public system cannot withstand a demand for services that tends to infinity with ever-diminishing resources. Human resources that are dehumanised by the growing overload, slowly melting like a block of ice that someone took out of the fridge. 

That's where we were when the pandemic blew the health hinges off the hinges by putting impossible pressure on already stretched resources. 

And now how do we reconstruct the health narrative? 

The despair and the wounds inflicted on professionals will not make it easy for them to lead the process. Politicians will continue to do their own thing with a view to the short term of the next elections. And it will be difficult to count on the public, dizzy as they are with so many open fronts and deceived by unscrupulous politicians who announce candy when what they are really offering are the sticks of defunding. A few protest demonstrations will not move the windmill.

It will take many voices, a lot of listening and a lot of fortitude. We will need silence in order to be able to reflect and contribute creativity and ideas. 

For my part, as a family doctor (barefoot), I would like to say that the system should focus on the most important thing, which in my opinion is the patient-healthcare relationship. Something delicate and subtle but with enough strength to serve as a fulcrum for any structural and technological lever that they want to use. 

And when it comes to adding value, it must be clear that the patient cannot be turned into a mere passive consumer of resources. Health is not a product, however much the market may be interested in it. I would also ask that we professionals should not be mere producers of health services, which turns us into parts of endless assembly lines that dehumanise both the clinician and those who pass through their hands. It is essential that we help to give meaning to the patient's narrative, so that they can integrate their time of illness, their life catastrophe and their emotions into their autobiography without having to delegate it to health products and services that will never have the power to do so in their place. 

This rescue of the narrative dimension of the patient's health and illness on the one hand, and of the facilitating role of the health worker on the other, may be the seed from which a new institutional narrative can be generated, which is currently in ruins.

It is not all a question of resources. These are important, I will not deny it, but we cannot stop there. We have to look further afield and remember that words and narratives have a lot of power. If they were able to build pyramids in the middle of the desert or put man on the moon, they will be able to do so now if we decide to use them to renew our crumbling institutions. 





寻找一种新的健康叙事。


机器翻译,抱歉有错误。


在医疗保健领域,我们的叙述已经崩溃了。滥用文字、文件、会议和Powerpoint已经很多年了。诚然,政治家、专业人士和公民主张我们的权利,我们在缺乏大量倾听的对话中喊出并捍卫自己的真理。还有,尽管有证据,我们也不想接受一个明显的沉船事件。


卫生部门受到如此多的打击,以至于该组织的使命、愿景和价值观被打破,带走了许多最终被烧死的卫生工作者和许多其他死于ovid或病症而没有得到充分照顾的病人。


尽管所有的挑战都悬而未决:将坚实的健康、老式的和巨大的惯性转换为流动的、灵活的和适应时代的。


问题是,市场希望病人仅仅是健康资源的消费者,而健康则是勤劳的供应商,这使得卫生系统处于流水线上,最终我们只是被越搬越快的小卒。然而,在资源日益减少的情况下,公共系统无法承受趋于无限大的服务需求。越来越多的超载使人力资源失去人性,像一块被人从冰箱里取出的冰块一样慢慢融化。


这就是当大流行病通过给已经受损的资源施加不可能的压力而炸毁健康铰链时我们的处境。


而现在,我们该如何重构健康叙事?


绝望和对专业人士造成的创伤不会使他们更容易领导这一进程。政治家们将继续做他们自己的事情,着眼于下一次选举的短期。而且很难指望公民权,因为它被这么多公开的幌子弄得晕头转向,并被那些宣布胡萝卜的无良人士欺骗,而他们真正提供的是解约的大棒。几次抗议示威并不能将水从工厂移走。


这将需要许多声音,大量的倾听和大量的毅力。我们将需要沉默,以便能够反思并贡献出创造力和想法。


就我而言,作为一名家庭医生(赤脚),我想做出贡献,该系统应该关注最重要的事情,在我看来,这就是健康与病人的关系。一些精致而微妙的东西,但有足够的力量作为他们想要使用的任何结构和技术杠杆的支点。


而当涉及到增加价值时,必须明确的是,不能把病人变成一个单纯的被动的资源消费者。健康不是一种产品,无论市场对它多么感兴趣。我还想问,专业人员不应仅仅是健康服务的生产者,这将我们变成无尽的流水线的一部分,使临床医生和那些经过他们手的人都失去了人性。至关重要的是,我们要帮助赋予病人的叙述以意义,使他们能够将他们的患病时间、生活灾难和情感融入他们的自传中,而不必将其委托给那些永远没有权力代替他们的健康产品和服务。


这种对病人的健康和疾病的叙事层面的拯救,以及对卫生工作者的促进作用的拯救,可能是一颗种子,从中可以产生一种新的机构叙事,而目前这种叙事正处于废墟之中。


这不全是一个资源问题。这些都很重要,我不否认,但我们不能止步于此。我们必须看得更远,并记住文字和叙述有很大的力量。如果他们能够在沙漠中建造金字塔或将人类带入月球,如果我们决定利用他们来更新我们摇摇欲坠的机构,他们现在也能做到。



jueves, 17 de junio de 2021

La tempestad de ruido y desesperanza. The storm of noise and despair. 喧嚣和绝望的风暴。

 


Tormenta en el Mar de Galilea por Rembrandt, 1632.


Releía estos días aquel episodio evangélico de una barca que navega por la noche en la tormenta. Como llevo muchos meses viviendo una situación parecida de oscuridad, miedo y desesperanza no he podido evitar verme en esa escena como un marinero más angustiado y dando gritos. La verdad es que hay bastante barullo en la barca, sentimos que nos hundimos y que estamos al límite, tenemos pavor de esas olas y truenos que nos zarandean a su antojo sin que lleguemos a ver ni faro, ni tierra, ni puerto seguro. Las redes sociales no ayudan por la cantidad de barcas que en estos momentos están en situaciones similares. Los medios de comunicación tampoco con su incansable lista de tormentas y huracanes. 


Esta mañana hablaba con un amigo que regresaba del camino de Santiago. Me hablaba de la importancia de volver a contactar con uno mismo y lo que ayudan la naturaleza, la conversación profunda y el silencio. En ese instante algo dentro se abrió. Efectivamente necesitamos como sociedad una cura de silencio que nos permita reencontrarnos con esa fuente de paz, vida y alegría que cada cual lleva dentro. Algo en principio gratuito y accesible como nos enseñan a diario nuestros animales de compañía o los más pequeños de la casa. La belleza de los verbos ser y estar, en contraposición al hacer permanente, el parloteo continuo, o la angustia existencial. 


En los centros de salud vivimos tiempos recios. Como médico descalzo reconozco que nuestro aguante y capacidad son muy limitados. Pero hoy respiro algo más tranquilo, una pequeña esperanza se ha despertado en algún sitio y la aguas y el viento parecen más apaciguados. 





The storm of noise and despair.


These days I was rereading that Gospel episode of a boat sailing through the night in a storm. As I have been living for many months in a similar situation of darkness, fear and despair, I couldn't help but see myself in that scene as another sailor, anguished and shouting. The truth is that there is quite a lot of commotion in the boat, we feel that we are sinking and that we are on the edge, we are terrified of those waves and thunder that toss us around at will without us being able to see any lighthouse, land or safe harbour. The social networks do not help because of the number of boats that are in similar situations at the moment. Neither do the media with their tireless list of storms and hurricanes. 

This morning I was talking to a friend who was returning from the Camino de Santiago. He was talking to me about the importance of getting back in touch with oneself and how nature, deep conversation and silence help. At that moment something inside me opened up. Indeed, as a society we need a cure of silence that allows us to reconnect with that source of peace, life and joy that each one of us carries within. Something in principle free and accessible, as our pets or the little ones in the house teach us every day. The beauty of the verbs "to be" and "to be", as opposed to the permanent doing, the continuous chatter, or the anguish of existence. 

We live in hard times in primary health centres. As a barefoot doctor I recognise that our stamina and capacity are very limited. But today I breathe a little easier, a little hope has awakened somewhere and the waters and the wind seem calmer. 






喧嚣和绝望的风暴。


自动翻译,抱歉有错误。


这些天,我重读了《福音书》中关于一艘船在暴风雨中夜间航行的情节。由于我已经在类似的黑暗、恐惧和绝望的情况下生活了许多个月,我不禁在那个场景中看到自己又是一个水手,痛苦地喊叫着。事实是,船上有相当多的骚动,我们觉得我们正在下沉,我们已经到了极限,我们对那些随意折腾我们的海浪和雷声感到恐惧,而我们却看不到任何灯塔、陆地或安全港湾。社会网络没有帮助,因为目前处于类似情况的船只很多。媒体也不例外,他们不知疲倦地列出风暴和飓风的清单。


今天早上,我和一位从卡米诺-德-圣地亚哥回来的朋友聊天。他跟我谈了重新与自己接触的重要性,以及自然、深入交谈和沉默如何帮助。在那一刻,我内心的东西打开了。的确,作为一个社会,我们需要一种沉默的疗法,使我们能够重新与我们每个人内心深处的和平、生命和快乐的源泉联系起来。正如我们的宠物或家里的小家伙们每天教给我们的那样,有些东西原则上是自由的、可获得的。动词to be和to be的美,相对于永久的做,持续的唠叨,或生存的苦恼。


我们生活在卫生中心的困难时期。作为一名赤脚医生,我认识到我们的体力和能力都非常有限。但今天我的呼吸稍微平静了一些,某处唤醒了一点希望,水和风似乎也平静了。




jueves, 10 de junio de 2021

Después de la hipoxemia vendrá la anoxia.

 (Después de la falta de aire vendrá la ausencia completa del mismo)





Los centros de salud de Madrid estamos acostumbrados a trabajar en condiciones de bajo presupuesto. Ya saben, sin suplentes, cubriéndonos las ausencias y las espaldas los unos a los otros, sacando el trabajo adelante pese a la sobrecarga y la dificultad. Estamos acostumbrados a no recibir refuerzos ni mejoras estructurales y a asumir de tarde en tarde alguna baratija en forma de arreglo de chapa y pintura que ni de lejos toca la estructura. 


Durante la epidemia lo hemos visto claro. Nadie va a apostar por nosotros. 


* Ni los políticos que tienen claro el plan para destruir el actual modelo.


* Ni los gestores sanitarios, meras correas de transmisión sin capacidad de apoyo a los profesionales (y sin ninguna gana de salir del despacho y volver al ámbito asistencial).


* Ni la población que, si bien aplaude cuando le viene en gana o asiente ante la sobrecarga de los sanitarios, sigue mirando hacia otro lado cuando los médicos abandonan o revientan porque no pueden más. 


* Ni los propios profesionales incapaces de unirse y hacer frente común separados como están por una compleja red de intereses contrapuestos.




El abandono institucional de la Atención Primaria de Madrid busca desde hace años un modelo de gestión mixta donde entre el capital privado tal y como se hizo con los hospitales del grupo Capio.

La estrategia cada vez está más clara por mucho que la mayoría se resista a asumirlo. 

Porque pese a todos los esfuerzos y buena voluntad de los profesionales se puede trabajar con poco aire pero no sin él. Ya en muchos centros de salud la situación es totalmente insostenible (hace unos meses denuncié la situación del centro de salud de el Álamo, en estos momentos son muchos los que sufren algo parecido). La avalancha de centros de salud zombies incapaces de mantener una asistencia razonable por falta de personal irá a más. ¿Pueden adivinar quién llamará a la puerta y meterá la patita de cordero por debajo  diciendo que viene a ayudar?